Han pasado ya millones de años. Ni siquiera se lleva la cuenta de las especies de flora y fauna que han existido en los planetas de todas las galaxias existentes a través de los eones y que, de igual manera, han perecido y que nadie habrá de recordar en el futuro. Después de la expansión del universo, es la hora de la contracción. Es hora de que vuelvan todos y cada uno de los astros que en el pasado vagaban por el espacio al parecer sin ningún rumbo aparente y se confabulen en el punto cero, de donde surgió todo. Ya no importarán los nombres, ni la fama, ni el dinero, ni el reconocimiento. Todo lo que se hizo en ese ciclo, ahí mismo se quedó y ni siquiera el sistema solar más cercano fue testigo de ello y, sin embargo, ahora mismo el espectáculo en los cielos de cada planeta es increíblemente impactante, y es algo paradójico ya que esa hermosa, pero aterradora imagen
será lo último que verán los ojos que pongan su vista hacia arriba. Todo eso ya no importa, porque están acercándose todas las galaxias para cerrar una página más en la historia del universo. Todo ocurre tan rápidamente que apenas si se darán cuenta de que todo está terminando... O debería decir, comenzando todo de nuevo.
—Anoten el tiempo que dura la colisión y analicen todas las posibles partículas de antimateria que aparezcan.
—Esta vez duró un poco más, doctor. Por unas pocas millonésimas de segundo.
—Es bueno, pero no suficiente... Espero que pronto podramos descubrir el origen del universo.
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